viernes, 22 de octubre de 2010

Game over

Me encantó el día en el que encontré la metáfora perfecta para describir la relación que teníamos, o al menos, cómo me gustaba verla a mi.

Eras mi juego, mi cartucho de la game-boy
Se me planteaba una situación -pantalla, nivel- y simplemente tenía que ir pasando obtáculos:
  • Me la jugaste, da igual, seguiré luchando -nivel 2-
  • Me necesitabas solo como amiga, ahí voy a estar -nivel 3-
  • Semana pefecta, te acercas, me besas, reímos y te sientes genial conmigo -Bonus, vida extra-
Pero como en todo juego la dificultad aumenta -en el tetris la piezas cada vez van más rápido, ya no necesito apurar la bajada con la flechita- y empiezan las dificultades:
  • Te necesito, error -una vida menos-
  • Te agobio, error -otra vida perdida-
Cuando te das cuenta no controlas los movimientos, actuas sin pensar, te agobias, y si te descuidas, es demasiado tarde...

Game over

Tuve dos opciones, y elegí volver a empezar el juego una vez tras otra, y ahora que lo pienso, cada vez me costaba menos llegar a la temida fase crírica, por eso de la práctica imagino.

Por fin me di cuenta de que quizás no esté preparada para esa fase, o simplemente el juego esté mal diseñado...o no sea para mi.

Odio como en noches como esta me dan ganas de volver a probar, pero me doy cuenta de que probablemente ya perdí el juego...y otro encontró el cartucho.
El Game over es definitivo

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